Se trata de uno de los dulces más antiguos del viejo continente. No disponemos documentalmente de su presencia hasta el s. XV, cuando el 2 de Julio de 1487, Enrique de Guzmán, en una carta a los Duques de Medina Sidonia, pondera el Alfajor de Medina como un manjar incuestionable.

Medina Sidonia fue la capital repostera del mundo Andalusí, y la fama de sus Alfajores traspasaron todas las fronteras, extendiéndose por todos los países civilizados de la época. Tanto es así, que hoy día podemos encontrar en muchos países del mundo, sobre todo en Latino América, diferentes tipos de alfajores, todos con origen en éste, al haber sido llevados por los primeros conquistadores como reserva nutritiva para el largo viaje hasta las Américas. Más adelante, con el paso del tiempo, las distintas costumbres, gustos y materias primas disponibles, provocaron varias versiones de este dulce, resultando un dulce llamado igual, pero totalmente distinto al original.

Pero el Alfajor de Medina no es sólo un manjar exquisito, sino además un producto natural con una gran cantidad de nutrientes, consumido en la Edad Media como complemento alimenticio. Estamos hablando por tanto de la “barrita energética” más antigua del mundo. Por todo ello, el Alfajor de Medina Sidonia, es reconocido en la Unión Europea como un producto de calidad tradicional, que cuenta con la Indicación Geográfica Protegida (IGP), que le confiere un sello de calidad y garantía. También, con esto, se ha convertido en la primera IGP de repostería conseguida en Andalucía.

Su bocado nos transmite sensaciones suficientes como para iniciar un vuelo imaginativo y sentirnos envueltos en sugerentes impresiones, transportándonos al pasado. Gracias a los obradores de Medina se ha conseguido mantener este dulce, pasando de padres a hijos, con la misma receta inalterada desde hace siglos. A base de miel pura de abeja, almendras, avellanas y diferentes especias que le dan un sabor característico y una textura crujiente y a la vez dúctil, conjugadas a la perfección para ofrecer un bocado exquisito, un bocado de historia.

 
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